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El Dilema de UNRWA Imprimir E-Mail
sábado, 14 de diciembre de 2013 a las 07:15

Por Timon Dias (*)

Si todo el liderazgo de la Autoridad Palestina vive de un cheque de asistencia social internacional que sólo llega porque todavía existe el conflicto, no hay mucho incentivo para poner fin al conflicto. El pueblo palestino, de acuerdo con un estudio reciente realizado por el Jerusalem Institut of Justice, ha recibido per cápita, ajustado por inflación, 25 veces más ayuda que la que recibieron los europeos para reconstruir Europa Occidental, devastada por la guerra, en el marco del Plan Marshall después de la Segunda Guerra Mundial.La mayor parte de estos fondos, según el estudio, llegó a la población palestina a través de la United Nations Relief and Work Agency for Palestine Refugees in the Near East (UNRWA).

UNRWA es la única agencia de la ONU dedicada a un solo grupo de personas, y la única agencia que designa a individuos como refugiados originales si han vivido en zonas afectadas por la guerra árabe-israelí de 1948, durante un mínimo de sólo dos años, antes de ser desplazados. UNRWA es también la única agencia de Naciones Unidas que designa también a los descendientes de los refugiados originales como refugiados – aunque el 90% de los refugiados designados por UNRWA, en realidad, nunca han sido desplazados.

UNRWA, además, viola la Convención del Refugiado de UNHCR al insistir en que dos millones de personas (40 % de los beneficiarios de UNRWA) que han recibido la plena ciudadanía en Jordania, Siria y Líbano, no obstante todavía son clasificados como refugiados, y se los alienta a reclamar un “derecho de retorno”.

Aunque, desde la Segunda Guerra Mundial, cincuenta millones de personas han sido desplazadas por el conflicto armado, el pueblo palestino es el único en la historia que recibe este tratamiento especial.

Antes de describir por qué UNRWA es un organismo que reduce drásticamente cualquier posibilidad de una paz duradera, echemos un vistazo a qué ciudadanos están financiando a UNRWA. Después de todo: “No hay tal cosa como dinero público, sólo hay dinero de contribuyentes”.

El presupuesto total de UNRWA de 2012 fue de $907.907.371. Aunque la permanente retórica del mundo musulmán de apoyo al “caso palestino” podría llevar a pensar que UNRWA está financiada principalmente por países musulmanes, de hecho UNRWA está casi totalmente financiada por contribuyentes occidentales: EE.UU., la UE, el Reino Unido, Suecia, Noruega, Alemania, Holanda y Japón pagan $644.701.999, o el 71 % del presupuesto anual de UNRWA. Los fondos del segundo mayor donante, la UE por supuesto, están integrados por los impuestos de sus estados miembros.

Entonces ¿en qué lugar están los estados musulmanes? Primero, en el 15°, está Arabia Saudita. La tierra de los palacios y de la hoja dorada pintada en las pistas del Airbus A380 Real se limita a $12.030.540 – menos de la mitad de un pequeño país como Holanda. Segundo, en el 18°, está Turquía, el estado supuestamente económicamente floreciente de un primer ministro que apoya celosamente a Hamas, pero que contribuye con sólo $8.100.000. Qatar, que está acusado de pagar millones de dólares en sobornos para ganar la candidatura para organizar la Copa del Mundo de 2022, y que ahora está gastando millones en la construcción de estadios de fútbol de alta gama, contribuyó exactamente con $0 para sus hermanos en la fe palestinos.

Estas cifras reflejan también la naturaleza del rol que los países musulmanes desempeñan en el conflicto palestino/israelí. En su retórica, son permanentemente hostiles hacia Israel y solidarios con lemas como: “Palestina libre”, básicamente un eufemismo para “Destruir a Israel”. Incluso este exiguo apoyo parece, sin embargo, reforzar la determinación del liderazgo palestino para decir no a la paz cada vez que surge la ocasión. La inexistencia de la paz, sin embargo, es lo que perpetúa la agonía palestina, junto con la negativa de los estados musulmanes para ofrecer algo útil cuando se trata de las necesidades materiales o los derechos humanos de los palestinos. Por lo tanto, el papel de la mayoría de los estados musulmanes en el conflicto parece subversivo, dirigido a la perpetuación del sufrimiento palestino para desviar la atención de sus propias deficiencias, tales como su terrible historial de derechos humanos, falta de democracia y represión de sus propios pueblos; en 2011, presuntamente, Assad pagó espléndidamente a palestinos de Siria para que ataquen la frontera con Israel para desviar la atención de su sangrienta represión contra sus compatriotas y para que los medios de comunicación mundiales se centraran en Israel disparándole a palestinos en la frontera.

Los estados musulmanes utilizan al pueblo palestino como peones en un juego de ajedrez hostil contra Israel.

Ahora que sabemos de dónde viene el dinero y de dónde no viene, sería útil revisar cómo UNWRA lo gasta. Sólo un pequeño detalle a tener en cuenta en el transcurso: La riqueza personal del presidente Abbas de la AP se estima en $100 millones. UNRWA también financia campamentos de verano para los niños palestinos, en los cuales toda la atención parece hacer hincapié en el derecho de retorno de los niños a los pueblos en los que se dice que sus abuelos vivieron, así como también en los medios para lograrlo: Jihad – como se muestra en un inquietante documental, Camp Jihad, producido por David Bedein.

 

En una de sus escenas, por ejemplo, una mujer les pide a los niños que le digan de dónde son. Le responden con Jaffa, Haifa y así sucesivamente, pero admiten que nunca han estado en estos sitios. Entonces la mujer grita: “¡Regresaremos a nuestros pueblos con poder y honor. Con la ayuda de Dios y nuestra propia fuerza vamos a hacer la guerra y con educación y jihad, volveremos!” [Un plano fijo de la película documental "Camp Jihad".]

En otra escena, una mujer en ropa tradicional árabe le dice a un grupo de niños aún más chicos que: “Nuestros abuelos tenían una barbacoa en la playa, y luego apareció un lobo. ¿Quién era el lobo? Los judíos. ¿Qué nos hicieron los judíos? Nos expulsaron y nos deportaron. Nos mataron y les dispararon a nuestras familias”.

Además de los campamentos de verano como éstos, toda la implementación de UNRWA en realidad podría ser contraproducente. Si todo el liderazgo de la Autoridad Palestina vive de un cheque de asistencia social internacional que llega anualmente sólo porque aún existe el conflicto, no hay mucho incentivo para poner fin al conflicto.

Pero puede haber algo más fundamental en juego. El libro de 2003 del sociólogo alemán Gunnar Heinsohn, Hijos y Poder Mundial, explora la relación entre la guerra y la cantidad de varones en una sociedad. Heinsohn escribe:

[A] pesar de afirmar que quiere traer la paz a la región, Occidente sigue haciendo que la explosión demográfica en Gaza empeore cada año. Al apoyar generosamente el presupuesto de UNRWA, Occidente ayuda al aumento de la población a una tasa que es 10 veces mayor que en sus propios países. Mucho se dice sobre Irán librando una guerra por delegación contra Israel mediante el apoyo a Hezbollah y Hamas. Se puede argumentar que al alimentar la explosión demográfica insostenible en Gaza, occidente financia involuntariamente una guerra por delegación contra los judíos de Israel.

Si se quiere seriamente evitar otra generación de guerra en Gaza, debe tenerse el valor de decirles a los habitantes de Gaza que van a tener que empezar a cuidar de sus hijos por ellos mismos, sin la ayuda de UNRWA. Esto obligaría a los palestinos a centrarse en la construcción de una economía en lugar de dejarlos libres para la guerra. Por supuesto, cada bebé traído al mundo con nuestro dinero, hasta ahora, todavía dispone de nuestra ayuda. Si se hace esta reforma urgentemente, entonces para 2025, al menos, muchos niños en Gaza – como en Argelia – podrían… ser capaces de anhelar un futuro más seguro en una sociedad menos violenta.

A pesar de los muchos factores subversivos en los que UNRWA contribuye a la ya volátil situación, existe un abierto apoyo israelí a UNRWA. Estas voces, sin embargo, siempre dejan en claro que UNRWA debería limitar su trabajo a misiones humanitarias, y abstenerse del alineamiento político – a pesar de que este tren hace tiempo que dejó la estación. En 1967 Comay – Michelmore Exchange of Letters comenzó la política de cooperación de Israel con UNRWA. Tan recientemente como 2009, esta política fue reafirmada por un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, el Dr. Uri Resnick, en un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que propuso mantener “una estrecha coordinación”.

En 2010, el gobierno de Canadá de Stephen Harper reencauzó su financiación a UNRWA hacia la Autoridad Palestina para incrementar la responsabilidad. En 2011 el gobierno holandés anunció que revisaría a fondo su política hacia UNRWA. El gobierno israelí instó a sus aliados a abandonar sus políticas hacia UNRWA tal como estaban. Como lo explican Steven Rosen y Daniel Pipes:

Funcionarios israelíes distinguen entre el papel político negativo de UNRWA y su papel más positivo como una agencia de servicio social que presta asistencia, principalmente médica y educativa. Aprecian que UNRWA, con fondos proporcionados por gobiernos extranjeros, ayude a un tercio de la población de la Margen Occidental y tres cuartas partes de Gaza. Sin estos fondos, Israel podría enfrentar una situación explosiva en sus fronteras y exigencias internacionales de que, caracterizado como la “potencia ocupante”, asuma la carga de la atención a estas poblaciones. En caso extremo, las Fuerzas de Defensa de Israel tendrían que entrar a zonas hostiles para supervisar el funcionamiento de escuelas y hospitales, para lo cual el contribuyente israelí tendría que pagar la factura – una perspectiva no muy atractiva. Como lo resume un funcionario israelí bien informado, UNRWA desempeña un “papel clave en el suministro de asistencia humanitaria a la población civil palestina” que debe ser sostenida.

Al perpetuar la condición de refugiados de los palestinos y permitir a un grupo demográfico que no educa a sus miembros para la paz, UNRWA es un obstáculo para la paz. Irónicamente, sin embargo, el trabajo humanitario de UNRWA libera a Israel de la hipotética “responsabilidad” de preocuparse de más de cinco millones de palestinos.

¿Puede Occidente, con UNRWA como el mayor proveedor de fondos, hacer algo para lograr que UNRWA tenga una política más equilibrada? En la misma obra, Rosen y Pipes ofrecen una opción que, por desgracia, aún no se ha puesto en práctica:

¿Pueden mantenerse los elementos de UNRWA útiles para Israel sin perpetuar la condición de refugiado? Sí, pero esto requiere distinguir el papel de UNRWA como una agencia de servicios sociales de su papel de producir cada vez más refugiados. Contrariamente a su práctica de registrar a nietos como refugiados, la Sección III.A.2 y la Sección III.B de Elegibilidad Consolidada de UNRWA e Instrucciones de Registro, permiten prestar servicios sociales a los palestinos sin definirlos como refugiados. Esta disposición ya está en vigor: en la Margen Occidental, por ejemplo, el 17% de los palestinos registrados en UNRWA en enero de 2012 y con derecho a recibir sus servicios no fueron registrados como refugiados.

Dado que UNRWA informa a la Asamblea General de la ONU, con su mayoría automática anti- Israel, ordenar un cambio en las prácticas de UNRWA es casi imposible. Pero los principales donantes de UNRWA, comenzando por el gobierno de EE.UU., deberían dejar de ser cómplices de UNRWA en la perpetuación de la condición de refugiado.

Los estados donantes deberían, por lo tanto, considerar establecer estrictas condiciones para su financiación. Con su donación anual de $233.328.550, EE.UU. debería tomar la iniciativa, y estados miembros individuales de la UE podrían preguntar cuál es la parte real de cada uno en la donación anual de $204.098.161 de la UE, y luego considerar seriamente la imposición de condiciones para la entrega de esta parte.

Si la situación actual se mantiene intacta, los palestinos seguirán sufriendo, alimentados con sueños y violencia

(*) El autor es Máster en psicología por la Universidad de Leiden, Holanda, tiene un especial interés en la política del Medio Oriente y la religión islámica. Como un columnista holandés, ha publicado numerosos artículos sobre los aspectos problemáticos de la integración musulmana en las sociedades occidentales el Islam y la política del Medio Oriente e Israel en De Volkskrant y estándar De Dagelijkse. Dias fue recientemente galardonado con el premio Blankfield a la crítica de los medios de comunicación por sus artículos en el Jerusalem Post.

 

Fuente:  gatestoneinstitute.org

 

 

Difusión: porisrael .org

Traducción: José Blumenfeld



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