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Hamas y el uso de escudos humanos: A confesión de partes, relevo de pruebas Imprimir E-Mail
sábado, 09 de agosto de 2014 a las 19:15

Por Rubén Kaplán (*)

No obstante el reconocimiento público de Hamas que utiliza (igual que lo hizo el Hezbollah en la Guerra del Líbano) a su población civil, incluidos niños y mujeres como escudos humanos, “estamos llevando a la gente a la muerte” confesó sin inmutarse Sami Abu Zuhri, el portavoz del grupo terrorista en un vídeo difundido por el canal oficial palestino Al Aqsa, la gran mayoría de los medios occidentales y árabes, con honrosas excepciones, persisten con maliciosa obstinación en condenar a Israel por asesinar civiles, además de negar al Estado judío su legítimo y obligatorio derecho a defenderse de la injustificada agresión de los yihadistas- más de mil misiles fueron lanzados hacia ciudades de Israel hasta el 14 de julio- por la facción extremista que gobierna la Franja de Gaza.

 

Sin perjuicio de lo antedicho, Pallywood como se conoce a las producciones cuasi cinematográficas que pergeñan los palestinos para conmover y engañar a la opinión pública mundial, editó un sinfín de imágenes fraguadas e impactantes, que aparecen en las portadas de los principales diarios y agencias de noticias. La BBC de Londres de conocida postura antiisraelí, admitió que numerosas fotografías que ocupan un inusual espacio en la prensa y generan escozor en los lectores y televidentes, pertenecen a la guerra en Siria e inclusive a Irak.

En Egipto, el derrocamiento del ex presidente Mohammed Morsi, que pertenecía a los Hermanos Musulmanes, provocó una campaña de insurgencia posterior por parte de sus seguidores islamistas. Como consecuencia de ello, La Hermandad, en medio de una sangrienta represión, fue declarada enemigo público número uno y puesta en la lista negra como grupo terrorista.

El accionar de Hamas, acusado de colaborar con los grupos insurgentes y terroristas en la península del Sinaí, motivó que la primera administración militar provisional y posteriormente el presidente Abdelfatah al Sisi, endurecieran su postura contra la organización terrorista. El Cairo impuso un bloqueo aún más riguroso que el implementado por Israel y destruyó muchos de los túneles de contrabando entre Gaza y Egipto, que constituían una fuente vital de armas y financiación de Hamas. Con esa actitud, el ejército egipcio, generaba empatía con la mayoría de la sociedad, que aún recelosa y hostil hacia Israel, considera al islamismo y su ascenso, un enemigo mucho más peligroso que los cucos sionistas.

 

Un programa de entrevistas en la televisión egipcia traducido por MEMRI, el instituto de investigación de medios de Medio Oriente, conducido por Mazhar Shahin, es el mejor epítome de lo recién expresado. En su diatriba contra Hamas, el citado conductor, trazó una línea entre el apoyo a los palestinos y al Hamas. “Al igual que hemos muerto en el pasado en defensa de la causa palestina, estamos dispuestos a morir hoy en defensa de la causa palestina, pero no estamos dispuestos a morir en defensa de Hamas”. Shahin agregó que “el pueblo egipcio no está dispuesto a sacrificar ni un pelo de la ceja por el grupo islamista”.

 

Otros anfitriones se hicieron eco de esos sentimientos, criticando a Hamas y otros líderes islamistas palestinos que incitan a los jóvenes árabes a morir por el bien de la “yihad”, pero que ellos mismos viven en el lujo, lejos de las líneas del frente.

 

Mohamed Moustafa Sherdi aprovechó la oportunidad para atacar a Hamas por su red de túneles de contrabando, que según dijo fue construido para “contrabandear toda la riqueza de Egipto” en Gaza.

 

 

Otro invitado al Talk Show, Ahmad Mousa, burlándose abiertamente, señaló que a pesar de su bravuconería, Hamas no había logrado infligir grandes pérdidas a Israel y se mofó de la forma de vida y la expansión de la cintura del Primer Ministro de Hamas, Ismail Haniyeh. Al respecto cabe señalar que Haniyeh, nacido en el campamento de refugiados de Shati, según informes recientes, logró por su puesto privilegiado ser asesor financiero y convertirse en millonario merced al contrabando de mercancías. Es propietario de numerosas casas y propiedades que puso a nombre de su hijo. El jefe de la oficina política de Hamas, Khaled Mashal es otro miembro de la organización que hizo de los fondos de Hamas lo que se le antojó. Un sitio de noticias jordano reportó en 2012 que Mashal domina la cuantiosa suma de 2.600 millones de dólares, en gran parte, depositados en bancos de Qatar y Egipto. Probablemente Hamas acumula activos por años a través de donaciones y sus inversiones en varios proyectos en el mundo árabe e islámico, pero según los informes, Mashal no siempre separa sus transacciones monetarias financieras. Entre otras cosas, se sabe que en el pasado, Hamas ha invertido en proyectos de bienes raíces en Arabia Saudita, Siria y Dubai. Las inversiones se realizan a través de empresas de fachada, sobre la base de la familia y asociados, y similares. Las empresas de Mashal relacionadas en Qatar están registradas a nombre de su esposa e hija. La corrupción de los líderes palestinos, tiene en el extinto terrorista galardonado con el Premio Nóbel de la Paz, Yasser Arafat un referente importante. Hace unos años, antes de su muerte, la revista “Forbes” calculaba de modo exiguo su fortuna en 300 millones de dólares. Esa cifra era muy inferior a la estimada por el diario israelí ‘Haaretz’, que adjudicaba al presidente palestino bienes en el orden de 1.000 millones de dólares, que habrían provenido de fondos sustraídos entre 1995 y 2000 a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), procedentes a su vez del dinero enviado regularmente por la comunidad internacional para programas de ayuda a la población palestina. Según informaba el diario alemán ‘Frankfurter Allgemeine Zeitung’, Arafat tenía repartido su dinero en varias organizaciones, como la Organización de Liberación Palestina (OLP), la Sociedad de Servicios Económicos Palestinos y los monopolios que controlaba su consejero financiero, Mohamed Rachid, de tabaco, cemento y construcción. Una investigación de la televisión estadounidense CBS, afirmaba que la mujer de Arafat, Suha, que residía en París junto a la hija de ambos, habría recibido cada mes 100.000 dólares, procedentes de las arcas de la ANP. El actual presidente de la Administración Palestina (AP) Mahmoud Abbas “el socio para la paz”, también acusado de corrupción, calificó a la retaliación israelí como Genocidio y solicitó a la ONU- el inservible organismo internacional siempre proclive a criticar a Israel- que condenase al Estado judío.

 

Retornado al programa de televisión egipcio, Mousa que se unió a otros comentaristas árabes que cuestionaron el uso de Hamas de escudos humanos, preguntó: ¿Por qué las Brigadas Al Qassam (ala militar de Hamas) se esconden entre los civiles? ¿Por qué usan los hogares de las personas? “¿Por qué usan los hogares de las personas? Ustedes deben mantener sus escondites fuera de los hogares, saben muy bien que cuando lanzan un misil desde un hogar, un misil (israelí) aterrizará en esa casa en un minuto.

Sin embargo, ante la posibilidad que el Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry llegue a Egipto para una reunión imprevista con altos funcionarios, El Cairo propuso el alto el fuego entre Israel y Hamas, de dudosa aceptación o cumplimiento por los palestinos, que entraría en vigencia el martes 15 de julio a las 9 horas de Israel.

Esclarecedor y didáctico, Laurie R. Blank, profesor clínico de la ley y director de la Clínica de Derecho Internacional Humanitario de la Facultad de Derecho de la Universidad de Emory, sostiene que el derecho internacional tiene mucho que decir sobre el último episodio de violencia que se ha desatado entre Israel y Hamas. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación. Lamentablemente, rara vez coinciden, dando lugar a desafortunadas y a veces atroces tergiversaciones. En una época en que ambos violaciones reales y percibidas de derecho internacional tienen un efecto sustancial sobre la legitimidad de la acción del Estado, hacerlo mal es mucho más que sólo mal periodismo.

 

El propósito principal de la ley de la guerra – un marco de siglos de antigüedad que regula la conducta en tiempo de guerra – es proteger a los civiles y minimizar el sufrimiento durante la guerra. En cualquier conflicto, todas las partes – los estados, grupos rebeldes, organizaciones terroristas – tienen la obligación de minimizar el daño a los civiles. Para cada partido, estas obligaciones son de dos tipos principales: la protección de los civiles en las zonas en las que está atacando, y la protección de sus propios civiles de las consecuencias de los ataques de la parte enemiga. Parte atacante debe 1) atacar sólo personal y los bienes del enemigo; 2) abstenerse de cualquier ataque indiscriminado; 3) abstenerse de ataques en los que las víctimas civiles esperadas serán excesivas a la luz del valor militar del objetivo; y 4) proporcionar advertencias a los civiles de los ataques cuando sea factible. En su propio territorio, los militares y los grupos armados deben abstenerse de situar objetivos militares en zonas con gran densidad de población y tomar otras medidas para mantener a los civiles fuera de peligro. Específicamente, la ley también tipifica como delito el uso de civiles como escudos humanos.

 

 

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Es particularmente desalentador, por lo tanto, cuando las perversiones de esta ley, a través de la cobertura mediática tendenciosa o defectuosa, promueven con eficacia el resultado opuesto. Considere la posibilidad de la cobertura mediática de los ataques israelíes contra objetivos en Gaza, Hamas y los ataques con cohetes de la Yihad Islámica en Israel, y de las acciones de Hamas en Gaza.

 

 

En primer lugar, los informes han descrito al sistema integral de Israel de las advertencias a los civiles antes de lanzar ataques en Gaza como “polémico” y sugerir que está motivado únicamente por el deseo de evadir posibles cargos de crímenes de guerra. En el marco del derecho de la guerra, las advertencias se han diseñado para proteger a los civiles, dándoles la oportunidad de dejar un área de las hostilidades y buscar seguridad. Ejemplos de tales advertencias incluyen anuncios de radio, folletos, u otras comunicaciones generalizadas. El uso por Israel de advertencias personalizadas específicas por teléfono y por mensajes de texto, va mucho más allá de lo que exige la ley. Es difícil imaginar cómo puede ser descrito como “polémico”, en lugar de sin precedentes o de protección.

 

 

Al mismo tiempo, el derecho de la guerra no requiere advertencias al enemigo – de hecho, la ley autoriza el uso de la fuerza letal como primer recurso contra los combatientes enemigos y objetos militares. Imagínese lo absurdo de un sistema que requiere soldados dar al enemigo la oportunidad de ocultarse o planear una emboscada al dar una advertencia antes de atacar: Los Estados Unidos no advirtieron a los soldados alemanes o japoneses antes de atacarlos en la Segunda Guerra Mundial, ni debían hacerlo. Los militantes de Hamas son combatientes, no civiles, y por lo tanto no tienen derecho a la protección contra los ataques, al igual que los soldados israelíes no están protegidos de los ataques durante los conflictos. Es a la población civil de Gaza e Israel, y cada otra zona de conflicto que la ley busca proteger, a través de una red global de protección y obligaciones.

 

 

En segundo lugar, Hamas ha anunciado el lanzamiento de cohetes contra Haifa, Tel Aviv, Jerusalén y otras ciudades israelíes. No en bases militares, unidades del ejército, redes de comunicación o cualquier otro objetivo militar, pero sí en ciudades pobladas por cientos de miles, incluso millones de civiles. El derecho de la guerra requiere que las partes distingan entre objetivos militares y civiles, y sólo el personal y los objetivos militares de ataque. Ataques deliberados contra los civiles y los ataques indiscriminados que son incapaces de distinguir entre objetivos legítimos y civiles, están prohibidos y son crímenes de guerra.

 

 

Hamas y la Yihad Islámica disparan sus cohetes contra cualquiera sin tener en cuenta la distinción entre militares y bienes de carácter civil, o con intención directa de dañar a los civiles y la infraestructura civil. No hay interés de tomar las precauciones necesarias para proteger a los civiles, ya sea a través de las advertencias u otras medidas requeridas; más bien, cada ataque con proyectiles viola la obligación más fundamental de la ley para proteger a los civiles. Y sin embargo, la palabra “indiscriminada” rara vez aparece en las descripciones de estos ataques con cohetes.

 

En tercer lugar, el uso de Hamas de civiles y edificios en Gaza como escudo es bien conocido. Los medios de comunicación hablan de misiles que son lanzados desde edificios residenciales y patios de las escuelas, las municiones almacenadas en casas, mezquitas y hospitales, los líderes de Hamas que utilizan casas de civiles como puestos de mando, y los civiles que son obligados a subir a sus tejados como escudos humanos. Estos informes desafortunadamente rara vez, o nunca, mencionan que tal conducta viola la ley y, aún más importante, pone a civiles en cada vez mayor riesgo de muerte y lesiones.

 

El uso de escudos humanos no es un esfuerzo romántico en defensa de un barrio, es un crimen de guerra. El uso de los hospitales como depósitos de municiones o lugares para lanzacohetes pone en peligro todos los civiles que necesitan tratamiento médico, porque una vez que el hospital se utiliza para fines militares, pierde su protección contra los ataques. El uso de viviendas para todo tipo de actividad militar equivale a utilizar a la población civil como escudo y pone en riesgo la vida de todos los civiles en el barrio. Esta conducta demuestra que Hamas no sólo ve cada ciudad y cada civil en Israel como un objetivo – que es totalmente ilegal -, sino que también considera a cada barrio y todo civil en Gaza como un peón prescindible en una guerra de propaganda, un trágico e igualmente ilegal enfoque.

 

Facilitar esa conducta es una consecuencia desafortunada y mortal de la cobertura mediática que alimenta las percepciones erróneas acerca de cómo Israel y Hamas están peleando. Legitimar la conducta legal sería mucho mejor, porque la ley tiene un papel esencial que desempeñar en la guerra; de hecho, la adhesión a la ley es un asunto de vida o muerte.

No obstante el reconocimiento público de Hamas que utiliza (igual que lo hizo el Hezbollah en la Guerra del Líbano) a su población civil, incluidos niños y mujeres como escudos humanos, “estamos llevando a la gente a la muerte” confesó sin inmutarse Sami Abu Zuhri, el portavoz del grupo terrorista en un vídeo difundido por el canal oficial palestino Al Aqsa, la gran mayoría de los medios occidentales y árabes, con honrosas excepciones, persisten con maliciosa obstinación en condenar a Israel por asesinar civiles, además de negar al Estado judío su legítimo y obligatorio derecho a defenderse de la injustificada agresión de los yihadistas- más de mil misiles fueron lanzados hacia ciudades de Israel hasta el 14 de julio- por la facción extremista que gobierna la Franja de Gaza.

Sin perjuicio de lo antedicho, Pallywood como se conoce a las producciones cuasi cinematográficas que pergeñan los palestinos para conmover y engañar a la opinión pública mundial, editó un sinfín de imágenes fraguadas e impactantes, que aparecen en las portadas de los principales diarios y agencias de noticias. La BBC de Londres de conocida postura antiisraelí, admitió que numerosas fotografías que ocupan un inusual espacio en la prensa y generan escozor en los lectores y televidentes, pertenecen a la guerra en Siria e inclusive a Irak.

En Egipto, el derrocamiento del ex presidente Mohammed Morsi, que pertenecía a los Hermanos Musulmanes, provocó una campaña de insurgencia posterior por parte de sus seguidores islamistas. Como consecuencia de ello, La Hermandad, en medio de una sangrienta represión, fue declarada enemigo público número uno y puesta en la lista negra como grupo terrorista.

El accionar de Hamas, acusado de colaborar con los grupos insurgentes y terroristas en la península del Sinaí, motivó que la primera administración militar provisional y posteriormente el presidente Abdelfatah al Sisi, endurecieran su postura contra la organización terrorista. El Cairo impuso un bloqueo aún más riguroso que el implementado por Israel y destruyó muchos de los túneles de contrabando entre Gaza y Egipto, que constituían una fuente vital de armas y financiación de Hamas. Con esa actitud, el ejército egipcio, generaba empatía con la mayoría de la sociedad, que aún recelosa y hostil hacia Israel, considera al islamismo y su ascenso, un enemigo mucho más peligroso que los cucos sionistas.

 

Un programa de entrevistas en la televisión egipcia traducido por MEMRI, el instituto de investigación de medios de Medio Oriente, conducido por Mazhar Shahin, es el mejor epítome de lo recién expresado. En su diatriba contra Hamas, el citado conductor, trazó una línea entre el apoyo a los palestinos y al Hamas. “Al igual que hemos muerto en el pasado en defensa de la causa palestina, estamos dispuestos a morir hoy en defensa de la causa palestina, pero no estamos dispuestos a morir en defensa de Hamas”. Shahin agregó que “el pueblo egipcio no está dispuesto a sacrificar ni un pelo de la ceja por el grupo islamista”.

 

 

Otros anfitriones se hicieron eco de esos sentimientos, criticando a Hamas y otros líderes islamistas palestinos que incitan a los jóvenes árabes a morir por el bien de la “yihad”, pero que ellos mismos viven en el lujo, lejos de las líneas del frente.

 

 

Mohamed Moustafa Sherdi aprovechó la oportunidad para atacar a Hamas por su red de túneles de contrabando, que según dijo fue construido para “contrabandear toda la riqueza de Egipto” en Gaza.

 

Otro invitado al Talk Show, Ahmad Mousa, burlándose abiertamente, señaló que a pesar de su bravuconería, Hamas no había logrado infligir grandes pérdidas a Israel y se mofó de la forma de vida y la expansión de la cintura del Primer Ministro de Hamas, Ismail Haniyeh. Al respecto cabe señalar que Haniyeh, nacido en el campamento de refugiados de Shati, según informes recientes, logró por su puesto privilegiado ser asesor financiero y convertirse en millonario merced al contrabando de mercancías. Es propietario de numerosas casas y propiedades que puso a nombre de su hijo. El jefe de la oficina política de Hamas, Khaled Mashal es otro miembro de la organización que hizo de los fondos de Hamas lo que se le antojó. Un sitio de noticias jordano reportó en 2012 que Mashal domina la cuantiosa suma de 2.600 millones de dólares, en gran parte, depositados en bancos de Qatar y Egipto. Probablemente Hamas acumula activos por años a través de donaciones y sus inversiones en varios proyectos en el mundo árabe e islámico, pero según los informes, Mashal no siempre separa sus transacciones monetarias financieras. Entre otras cosas, se sabe que en el pasado, Hamas ha invertido en proyectos de bienes raíces en Arabia Saudita, Siria y Dubai. Las inversiones se realizan a través de empresas de fachada, sobre la base de la familia y asociados, y similares. Las empresas de Mashal relacionadas en Qatar están registradas a nombre de su esposa e hija. La corrupción de los líderes palestinos, tiene en el extinto terrorista galardonado con el Premio Nóbel de la Paz, Yasser Arafat un referente importante. Hace unos años, antes de su muerte, la revista “Forbes” calculaba de modo exiguo su fortuna en 300 millones de dólares. Esa cifra era muy inferior a la estimada por el diario israelí ‘Haaretz’, que adjudicaba al presidente palestino bienes en el orden de 1.000 millones de dólares, que habrían provenido de fondos sustraídos entre 1995 y 2000 a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), procedentes a su vez del dinero enviado regularmente por la comunidad internacional para programas de ayuda a la población palestina. Según informaba el diario alemán ‘Frankfurter Allgemeine Zeitung’, Arafat tenía repartido su dinero en varias organizaciones, como la Organización de Liberación Palestina (OLP), la Sociedad de Servicios Económicos Palestinos y los monopolios que controlaba su consejero financiero, Mohamed Rachid, de tabaco, cemento y construcción. Una investigación de la televisión estadounidense CBS, afirmaba que la mujer de Arafat, Suha, que residía en París junto a la hija de ambos, habría recibido cada mes 100.000 dólares, procedentes de las arcas de la ANP. El actual presidente de la Administración Palestina (AP) Mahmoud Abbas “el socio para la paz”, también acusado de corrupción, calificó a la retaliación israelí como Genocidio y solicitó a la ONU- el inservible organismo internacional siempre proclive a criticar a Israel- que condenase al Estado judío.

Retornado al programa de televisión egipcio, Mousa que se unió a otros comentaristas árabes que cuestionaron el uso de Hamas de escudos humanos, preguntó: ¿Por qué las Brigadas Al Qassam (ala militar de Hamas) se esconden entre los civiles? ¿Por qué usan los hogares de las personas? “¿Por qué usan los hogares de las personas? Ustedes deben mantener sus escondites fuera de los hogares, saben muy bien que cuando lanzan un misil desde un hogar, un misil (israelí) aterrizará en esa casa en un minuto.

Sin embargo, ante la posibilidad que el Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry llegue a Egipto para una reunión imprevista con altos funcionarios, El Cairo propuso el alto el fuego entre Israel y Hamas, de dudosa aceptación o cumplimiento por los palestinos, que entraría en vigencia el martes 15 de julio a las 9 horas de Israel.

Esclarecedor y didáctico, Laurie R. Blank, profesor clínico de la ley y director de la Clínica de Derecho Internacional Humanitario de la Facultad de Derecho de la Universidad de Emory, sostiene que el derecho internacional tiene mucho que decir sobre el último episodio de violencia que se ha desatado entre Israel y Hamas. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación. Lamentablemente, rara vez coinciden, dando lugar a desafortunadas y a veces atroces tergiversaciones. En una época en que ambos violaciones reales y percibidas de derecho internacional tienen un efecto sustancial sobre la legitimidad de la acción del Estado, hacerlo mal es mucho más que sólo mal periodismo.

El propósito principal de la ley de la guerra – un marco de siglos de antigüedad que regula la conducta en tiempo de guerra – es proteger a los civiles y minimizar el sufrimiento durante la guerra. En cualquier conflicto, todas las partes – los estados, grupos rebeldes, organizaciones terroristas – tienen la obligación de minimizar el daño a los civiles. Para cada partido, estas obligaciones son de dos tipos principales: la protección de los civiles en las zonas en las que está atacando, y la protección de sus propios civiles de las consecuencias de los ataques de la parte enemiga. Parte atacante debe 1) atacar sólo personal y los bienes del enemigo; 2) abstenerse de cualquier ataque indiscriminado; 3) abstenerse de ataques en los que las víctimas civiles esperadas serán excesivas a la luz del valor militar del objetivo; y 4) proporcionar advertencias a los civiles de los ataques cuando sea factible. En su propio territorio, los militares y los grupos armados deben abstenerse de situar objetivos militares en zonas con gran densidad de población y tomar otras medidas para mantener a los civiles fuera de peligro. Específicamente, la ley también tipifica como delito el uso de civiles como escudos humanos.

 

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Es particularmente desalentador, por lo tanto, cuando las perversiones de esta ley, a través de la cobertura mediática tendenciosa o defectuosa, promueven con eficacia el resultado opuesto. Considere la posibilidad de la cobertura mediática de los ataques israelíes contra objetivos en Gaza, Hamas y los ataques con cohetes de la Yihad Islámica en Israel, y de las acciones de Hamas en Gaza.

En primer lugar, los informes han descrito al sistema integral de Israel de las advertencias a los civiles antes de lanzar ataques en Gaza como “polémico” y sugerir que está motivado únicamente por el deseo de evadir posibles cargos de crímenes de guerra. En el marco del derecho de la guerra, las advertencias se han diseñado para proteger a los civiles, dándoles la oportunidad de dejar un área de las hostilidades y buscar seguridad. Ejemplos de tales advertencias incluyen anuncios de radio, folletos, u otras comunicaciones generalizadas. El uso por Israel de advertencias personalizadas específicas por teléfono y por mensajes de texto, va mucho más allá de lo que exige la ley. Es difícil imaginar cómo puede ser descrito como “polémico”, en lugar de sin precedentes o de protección.

Al mismo tiempo, el derecho de la guerra no requiere advertencias al enemigo – de hecho, la ley autoriza el uso de la fuerza letal como primer recurso contra los combatientes enemigos y objetos militares. Imagínese lo absurdo de un sistema que requiere soldados dar al enemigo la oportunidad de ocultarse o planear una emboscada al dar una advertencia antes de atacar: Los Estados Unidos no advirtieron a los soldados alemanes o japoneses antes de atacarlos en la Segunda Guerra Mundial, ni debían hacerlo. Los militantes de Hamas son combatientes, no civiles, y por lo tanto no tienen derecho a la protección contra los ataques, al igual que los soldados israelíes no están protegidos de los ataques durante los conflictos. Es a la población civil de Gaza e Israel, y cada otra zona de conflicto que la ley busca proteger, a través de una red global de protección y obligaciones.

En segundo lugar, Hamas ha anunciado el lanzamiento de cohetes contra Haifa, Tel Aviv, Jerusalén y otras ciudades israelíes. No en bases militares, unidades del ejército, redes de comunicación o cualquier otro objetivo militar, pero sí en ciudades pobladas por cientos de miles, incluso millones de civiles. El derecho de la guerra requiere que las partes distingan entre objetivos militares y civiles, y sólo el personal y los objetivos militares de ataque. Ataques deliberados contra los civiles y los ataques indiscriminados que son incapaces de distinguir entre objetivos legítimos y civiles, están prohibidos y son crímenes de guerra.

Hamas y la Yihad Islámica disparan sus cohetes contra cualquiera sin tener en cuenta la distinción entre militares y bienes de carácter civil, o con intención directa de dañar a los civiles y la infraestructura civil. No hay interés de tomar las precauciones necesarias para proteger a los civiles, ya sea a través de las advertencias u otras medidas requeridas; más bien, cada ataque con proyectiles viola la obligación más fundamental de la ley para proteger a los civiles. Y sin embargo, la palabra “indiscriminada” rara vez aparece en las descripciones de estos ataques con cohetes.

En tercer lugar, el uso de Hamas de civiles y edificios en Gaza como escudo es bien conocido. Los medios de comunicación hablan de misiles que son lanzados desde edificios residenciales y patios de las escuelas, las municiones almacenadas en casas, mezquitas y hospitales, los líderes de Hamas que utilizan casas de civiles como puestos de mando, y los civiles que son obligados a subir a sus tejados como escudos humanos. Estos informes desafortunadamente rara vez, o nunca, mencionan que tal conducta viola la ley y, aún más importante, pone a civiles en cada vez mayor riesgo de muerte y lesiones.

El uso de escudos humanos no es un esfuerzo romántico en defensa de un barrio, es un crimen de guerra. El uso de los hospitales como depósitos de municiones o lugares para lanzacohetes pone en peligro todos los civiles que necesitan tratamiento médico, porque una vez que el hospital se utiliza para fines militares, pierde su protección contra los ataques. El uso de viviendas para todo tipo de actividad militar equivale a utilizar a la población civil como escudo y pone en riesgo la vida de todos los civiles en el barrio. Esta conducta demuestra que Hamas no sólo ve cada ciudad y cada civil en Israel como un objetivo – que es totalmente ilegal -, sino que también considera a cada barrio y todo civil en Gaza como un peón prescindible en una guerra de propaganda, un trágico e igualmente ilegal enfoque.

Facilitar esa conducta es una consecuencia desafortunada y mortal de la cobertura mediática que alimenta las percepciones erróneas acerca de cómo Israel y Hamas están peleando. Legitimar la conducta legal sería mucho mejor, porque la ley tiene un papel esencial que desempeñar en la guerra; de hecho, la adhesión a la ley es un asunto de vida o muerte.

 

(*) El autor es periodista. Analista político especializado en temas de Medio Oriente y política internacional. Director de RKPress

 



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