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Abnegación y miseria: las diferentes caras del desastre en Haití Imprimir E-Mail
Escrito por Ricardo Schkolnik   
jueves, 21 de enero de 2010 a las 13:51

(*) Por Ricardo Schkolnik

Uno de los argumentos utilizados frecuentemente por dirigentes políticos y la prensa en muchos países occidentales para atacar a Israel es acusarlo de “respuesta desproporcionada” ante los ataques de Hezbolla en el Líbano (2006) y Hamás en la Franja de Gaza (2008). Sobre los fundamentos de esa acusación se puede estar de acuerdo o no. No obstante, hoy estamos ante otra “respuesta desproporcionada” de parte de Israel, y la prensa internacional, con sus miles de corresponsales y cámaras que todo lo ven y todo lo analizan, calla.

 

El terrible desastre producido por los terremotos en Haití, ha generado respuesta de muchas naciones alrededor del mundo. Estados Unidos ha enviado auxilio y personal, Gran Bretaña 64 bomberos y 8 voluntarios, Francia envió tropas especializadas en búsqueda y rescate. Muchos países enviaron ayuda en dinero. De parte de los países árabes e islámicos – entre los más ricos del mundo- no hubo respuestas al clamor del pueblo haitiano.

 El Gobierno de Haití, cuyo presidente Rene Preval y el primer ministro Jean-Max Bellerive, están viviendo y trabajando en el cuartel general de la policía judicial, tras la destrucción del palacio presidencial, entregó a Estados Unidos el control de su principal aeropuerto para ordenar los vuelos de ayuda de todo el mundo y distribuir los suministros en la castigada nación caribeña.

En consonancia, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien dijo en la Casa Blanca que “la escala de la devastación es extraordinaria y las pérdidas son desgarradoras”, ofreció un paquete de ayuda inicial que incluye 100 millones de dólares, el envío de barcos, helicópteros, aviones de transporte y 2.000 infantes de marina, prometió que su país hará lo que sea necesario para salvar vidas y poner a Haití nuevamente de pie. Independientemente de las ideologías y las políticas que desarrolla, es indudable que EEUU, considerado por la izquierda “progresista” mundial, uno de los villanos del orbe, es quien más aporta en ayuda humanitaria y económicamente a la ONU y a los países que sufren alguna catástrofe.

Hugo Chávez, el verborrágico presidente de Venezuela que envió un contingente de médicos, bomberos y trabajadores de rescate, anunció que su Gobierno donará a Haití "todo el combustible" que requiera la isla y criticó los esfuerzos humanitarios y la ayuda estadounidense, diciendo que el gobierno de Obama ha enviado demasiados soldados a la nación caribeña. Chávez, concluyó sus comentarios señalando: “Parece que los gringos están ocupando a Haití militarmente". "Obama, manda medicina, médicos y agua. No más soldados".

El presidente bolivariano, no hizo mención alguna en su crítica, a los inexistentes o exiguos aportes de sus aliados, los ricos países islámicos, que brillaron por su ausencia, y ni figuran en la siguiente nómina de los países que prometieron su ayuda a las víctimas del terremoto de Haití:

Estados Unidos, Canadá, el Banco Mundial, Gran Bretaña, Australia, Noruega, Japón, Italia, la Comisión Europea, los Países Bajos, la Conferencia Episcopal Italiana, Dinamarca, Finlandia, Corea del Sur, la empresa de Telecomunicaciones Digicel de Irlanda, España, Alemania, India, China, Suecia, Venezuela, México, Francia, Islandia, Portugal, Taiwán, Israel y Suiza. La totalidad de los países sudamericanos y Cuba enviaron suministros y enseres para paliar la dramática situación de los haitianos.

El presidente brasileño, Lula Da Silva, pidió a la comunidad internacional que transforme la sensibilidad en dinero para ayudar a Haití. “Hay países que pueden dar más y no lo hacen” se quejó el mandatario, sin nombrarlos. Elípticamente, el sayo le cabe a su reciente visitante, el presidente de Irán, Mahmmoud Ahmadinejad. La República Islámica de Irán ha donado un poco, aunque menos que las tiendas Walmart.

Arabia Saudita, uno de los países más ricos del mundo, ha enviado un mensaje de condolencia al presidente de Haití, René Préval. Un millón de dólares fueron prometidos desde Kuwait y Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos dicen que "en breve" enviarán un avión con ayuda humanitaria. Qatar, dueña de las terceras mayores reservas de gas y el segundo más alto PIB por cápita en el mundo, ha enviado 50 toneladas de ayuda a los cientos de miles de haitianos sin hogar y heridos.

Respuesta desproporcionada

El otro país que, por ser amigo y aliado de EEUU, es objeto sistemáticamente de crítica y condena por parte de la izquierda y de muchos medios de comunicación internacionales, es el Estado de Israel, una de las naciones más solidarias del orbe, que consustanciada con el adagio talmúdico que dice que “Quien salva una vida, es como si salvase al mundo entero”, cuando se produce una catástrofe en cualquier lugar del mundo, inundaciones, hambre y otros desastres naturales, acude presurosa y extiende su mano para brindar ayuda y asistencia, imbuida de espíritu humanitario, sin importarle que sea apreciada o reconocida.

Israel, un país con 7.500.000 habitantes, se hizo presente con un equipo envió 220 trabajadores especializados en rescate, decenas de camiones cargados de material médico y logístico y abrió con celeridad un el más grande hospital de campaña de Haití -el primero que entró en funcionamiento- que puede tratar a más de 500 pacientes por día, con 40 médicos, 25 enfermeras, paramédicos, una farmacia, una sala de pediatría, una sala de radiología, una unidad de cuidados intensivos, una sala de urgencias, dos quirófanos, un departamento de cirugía, un departamento interno, y una sala de maternidad y un módulo de expertos en búsqueda y rescate y suministros médicos.

Como en desastres anteriores, como el de India en 2001 y las bombas en Kenya, Israel ha sido uno de los más generosos proveedores de ayuda y asistencia. Turquía parece haber olvidado la enorme ayuda recibida de Israel cuando los terremotos de agosto de 1999 dejaron más de 20 mil muertos, pues su gobierno islámico coquetea con Irán, poniendo en dudas las razones de la existencia del estado Judío.

La ocupación favorita de las Naciones Unidas es golpear a Israel. Muchas resoluciones condenatorias para Israel y nada para países como Arabia Saudí, Sudán, Turquía, China, Rusia y tantos otros culpables de crímenes contra las minorías. Es tiempo de que el mundo conozca, y es obligación de la prensa honesta que esto suceda, las otras “respuestas desproporcionadas de Israel”.

(*) El autor es periodista colaborador de diversos de medios argentinos – Analista de conflictos internacionales

 



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